03 mayo 2005

 

Manipulaciones chapuceras. Capítulo 2

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No hay horas en el día. Cada página, cada sección, cada día, más y más y más...
La chapuza de hoy la encontramos nuevamente en el diario de Anson, en su edición del martes 3 de mayo de 2005, donde nos topamos con una noticia cuyo titular dice:

Seis de cada diez españoles demandan que los niños reciban clase de Religión en las escuelas



Qué raro, la crítica al gobierno no es tan diáfana como habitualmente. A ver qué pone a continuación...

La mayoría de los encuestados rechaza la asignatura alternativa propuesta por el Gobierno, según un estudio del CIS



Aaaaaaah

Pasemos a leer el artículo y destaquemos algunas perlas:

Más de la mitad de los españoles (55,7%) consideran que la Religión es muy importante para la formación de los niños. Y en eso coinciden tanto hombres como mujeres, después de que la casi la totalidad de la población confiese haber recibido una educación religiosa.

“Confesar”, como si se tratase de un crimen, haber estudiado religión en España, viene a ser como confesar haberse cortado el pelo alguna vez o haber estornudado. Sigamos:

Así lo pone de manifiesto el informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) «La situación de la Religión en España a principios del siglo XXI», publicado recientemente y que también revela que la mayoría de ciudadanos cree que los alumnos deberían elegir entre cursar Religión o nada.

Sí debe ser reciente, porque un servidor no ha encontrado nada con ese título en la página del CIS

El Gobierno propone suprimir la Religión y establecer que la asignatura de Educación para la Ciudadanía se convierta en obligatoria, un cambio protestado por padres y profesores.

A partir de septiembre estará prohibido ir a misa, ¡el gobierno prohíbe la religión! Rezar será ilegal y al que le pillen le quitarán 3 puntos del carné de conducir.

La apuesta de los españoles por la Religión es clara: más de la mitad (48,3 por ciento) considera que debería ofrecerse la posibilidad a alumnos y padres de elegir entre la asignatura de Religión (católica u otras) o nada.

Por ahí no paso. Comprendo que el periodista que ha escrito esto no es un experto en el inquietante y siempre oscuro mundo de los tanto por ciento. Pero muy señor mío, eso que ha escrito es de chiste. Si quiere le explico cómo va el asunto, en un par de tardes garantizo que no volverá a hacer un ridículo tan espantoso.

Así lo pone de manifiesto un informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que lleva por título «La situación de la Religión en España a principios del siglo XXI», que también revela que algo más de dos de cada diez ciudadanos apuestan por una formación confesional obligatoria, frente al 9 por ciento que reclama que se saque la enseñanza de doctrinas de la escuela.

Vamos, que sólo el veintipico por ciento es favorable a que sea obligatoria. Y el resto, algo más de 7 de cada diez no está de acuerdo con que sea obligatoria, dentro del cual hay un 9 % que quiere, directamente, sacarla del currículo.

Una postura intermedia muestra el 16 por ciento de los españoles, que son partidarios de la enseñanza de historia de las religiones, desde un punto de vista aconfesional. La opción de la elección de esta formación es mayoritaria en todos los casos, excepto para las personas que no tienen estudios, para las mujeres mayores de 65 años y para la gente de extrema derecha, que respaldan la obligatoriedad de cursar Religión católica, tal y como refleja la encuesta realizada a un total de 2.487 personas mayores de 18 años, a la que ha tenido acceso Ep.

Qué curioso, creí haber leído cosas como “Seis de cada diez españoles demandan que los niños reciban clase de Religión en las escuelas” en el titular mismamente. Resulta que no, que lo que quiere la mayoría es que se pueda elegir. Eso sí, la gente de extrema derecha, los que no tienen estudios y las señoras mayores de 65 años (casi todas con hijos en edad escolar) no son partidarias de la elección y prefieren que sea obligatorio estudiar religión católica.

Por el contrario, los más contrarios a imponer la enseñanza confesional son los menores de 34 años, los estudiantes, las personas con formación universitaria o Formación Profesional (FP), los habitantes de Madrid y Barcelona, los que se sitúan en la izquierda ideológica y los votantes de Izquierda Unida (IU).

Es decir, la gente joven, que estudia o ha estudiado, que vive en una gran metrópoli y los de izquierda unida, que con tal de llevar la contraria se unen a los pequeño burgueses, son los más contrarios a la imposición obligatoria.

Más de la mitad de los españoles (55,7 por ciento) está de acuerdo con que la Religión es muy importante para la formación de los niños, tanto hombres (48,1 por ciento) como mujeres (62,7 por ciento), siendo casi la totalidad de la población la que ha recibido una educación religiosa.

Ahora sí.

Por el contrario, un 36,2 por ciento se muestra en desacuerdo con la relevancia de educar a los hijos en la fe. Así, entre un 70 y un 80 por ciento de los mayores de 55 años aboga por la enseñanza en valores religiosos, siendo menor en los de 45 a 54 años (59,1 por ciento). Se sitúan en el mismo porcentaje que los que están en contra, en el tramo de 35 a 44 años. Los menores de 34 años son los que más rechazan la educación confesional.

Este párrafo es antológico.

A medida que aumenta el tamaño del municipio, el nivel de estudios y el posicionamiento ideológico hacia la izquierda, aumenta también el grado de desacuerdo con la importancia de la Religión en la educación de los menores.

No me digas.

Según el voto a las formaciones políticas en las elecciones de 2000, tanto los votantes del Partido Popular como los del PSOE ven relevante esta enseñanza para sus hijos (69,6 y 55,3 por ciento, respectivamente).
Teniendo en cuenta el nivel de estudios, los que no tienen formación y las mujeres con algún título de Secundaria o FP apoyan la relevancia de la Religión en la educación, frente a la oposición de los que poseen estudios universitarios y los hombres que cursaron Secundaria o Formación Profesional.
Tres de cada cuatro personas sin estudios o con formación primaria consideran que la Religión es muy importante para la educación de los hijos, subiendo el porcentaje hasta el 80 por ciento cuando son mujeres sin estudios.
Finalmente, existen diferencias por la condición socioeconómica de los encuestados: los jubilados, pensionistas y amas de casa valoran la formación religiosa para los menores (75 por ciento), mientras que estudiantes, empresarios con asalariados, cargos medios y altos y profesionales discrepan (55 por ciento).


En resumen, los más partidarios de la enseñanza de la religión son: votantes del PP, algo menos pero también los del PSOE, los que no tienen formación universitaria, especialmente si no tienen estudios y son mujeres, los jubilados, pensionistas y amas de casa.

El último órgano que se ha pronunciado al respecto ha sido el Consejo Escolar del Estado. El pasado miércoles, su Comisión Permanente rechazó incluir la Religión como asignatura obligatoria por 20 votos a favor y 6 en contra. Sin embargo, se mostró favorable a que la Educación para la Ciudadanía sea una materia obligatoria y evaluable, tal y como había propuesto el Gobierno en su proyecto de Ley de Educación.

Parece que no todo el mundo está en contra de que la religión no sea obligatoria.

El órgano consultivo cambiaba así sensiblemente su postura, ya que en una reunión celebrada en febrero pasado propuso que Educación para la Ciudadanía fuera una materia transversal que se ofreciera a través de las diferentes asignaturas. Y es que el 17 de febrero pasado se manifestó contrario a la existencia de un área específica de Educación para la Ciudadanía por entender que debe ser una educación transversal en todos los niveles y etapas y apostó por que la enseñanza confesional se mantuviera fuera del currículum escolar y no se evaluara, con la posterior inexistencia de materia alternativa.

Si es que no te puedes fiar, si son un órgano consultivo, como el consejo de estado, y admiten a cualquiera.

Por su parte, los representantes de los padres católicos llevaron el pasado mes de marzo al Congreso tres millones de firmas recogidas a favor de la asignatura de Religión tras acudir a la Moncloa sin conseguir ser recibidos por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La comitiva se desplazó desde la residencia del Gobierno hasta la Cámara Baja, donde fue recibida por el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy; el secretario general del partido, Ángel Acebes; el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana; la secretaria ejecutiva de Política Social, Ana Pastor; la secretaria de Educación, Sandra Moneo; y el portavoz parlamentario en esta materia, Eugenio Nasarre. El PP se sumó a la campaña con su firma y Acebes calificó de «desprecio absolutamente intolerable» que ni el jefe del Gobierno, ni la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, ni la ministra de Educación, María Jesús San Segundo, les recibiera para atender sus reivindicaciones.

Menos mal que había alguien con tiempo libre para ayudar a esta pobre gente a llevar tanta firma.
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